Relaciones efímeras
Justo a la edad de diez años fui consciente de que nada es permanente. Una amistad de cinco años es muchísimo tiempo si tienes solo diez, y precisamente la que fue mi hermana por cinco años, mi amiga del alma, con quien pasaba la mayor parte de mis días, la que conocía más que a mí, con la que hacía pijamadas, se separó de mí. Se fue a vivir a un país llamado España, que no sé si sabía yo de su existencia en aquel entonces. No recuerdo si nos despedimos, no recuerdo si la lloré, incluso me toma tiempo ahora recordar su nombre completo. A la edad de diez años me di cuenta de que nada es para siempre.
Somos un poco más felices cuando somos conscientes de que todo en la vida es temporal. La familia, los amigos, los recuerdos, ya incluso hasta los tatuajes, que son el referente por excelencia de lo eterno y duradero.
Estamos acostumbrados a que las personas se alejen, y nosotros más, es una realidad que hay que superar. No se puede aspirar a mantener relaciones a distancia con el mismo entusiasmo, como si nada hubiera cambiado. Esto, aunque siempre hay sus excepciones, aplica para familia, para amigos, para mascotas y para todo. La vida va a toda hostia, y se supone que nosotros no nos quedemos atrás.
Ni nos gustan siempre las mismas cosas, ni la misma música, ni las mismas personas. En el mero hecho de crecer y de cambiar de opinión constantemente, evolucionamos (unos más que otros), afortunadamente, y esto hace que nuestra actitud y nuestra visión de todo cambie eventualmente. También, ni nosotros ni nuestras vidas nos mantenemos inamovibles, con el día a día todo se desgasta, el tiempo todo lo corroe, los recuerdos, las relaciones incluso a nosotros mismos. Y así poco a poco todo se deteriora, hasta que desaparece por completo.
Con mi amiga conversé una vez. Tuve la curiosidad de buscarla en Facebook, luego de varios minutos intentando recordar sus apellidos y los de sus padres (porque para colmo en su perfil tiene los de su mamá), di con ella y tuve el coraje de comenzar una conversación. Por supuesto las primeras palabras fueron “no sé si me recuerdas” a lo que ella contesto “claro! Cómo no voy a recordar a mi mejor amiga de la infancia”, el efecto de la euforia que me provocó esa frase me duró exactamente dos segundos (escéptica por excelencia soy). Intercambiamos cuatro frases, y luego me dio pereza, era toda una desconocida después de todo.
No se puede vivir en el pasado, al menos no permanentemente. Por eso repito, mientras más rápido aceptemos que toda relación es algo temporal, mejor. Dure años, meses, horas, acabe por uno u otro motivo, de lo que se puede estar seguro es de que acabará irremediablemente. Es un punto de vista fatalista (una mierda, vamos) pero es la fría realidad.




6 Comentarios
mononoke
Conmovedora la historia…
lilith
Me siento un poco reconfortada de que por lo visto no soy la unica que piensa que todo el mundo se va pero todavia no e llegado al punto de que no me importe por lo menos totalmente, espero que llegue pronto este texto me lo a hecho mas facil
OZZY
a todos nos an pasado situaciones similares al igual que tener una amistad fuerte y de un momento a otro se congele esa amistad es decir de un dia para otro el que era tu mejor amigo o tu amiga ni te devuelve el saludo como si esa amistad hubiera muerto asi de la nada me encanta tu blog tus anecdotas hace pensar en muchas cosas que dia a dia nos pasan pero a veces de lo rapido que vivimos no tenemos ni el tiempo ni las ganas de ponernos a analizarlas saludos
JF
Amiga, me dio tremendo gusto leer tu profundo análisis sobre lo efímero de nuestras parejas, amistades y familias.
El texto (tu texto) me hace revivir tantas historias incontables (incontables, no por su número, sino porque muchas no me atrevería a contárselas a nadie). Si te puedo comentar que he vivido experiencias en las que si desde el principio hubiera visto las cosas como algo pasajero todo hubiera salido mucho mejor, pero nos aferramos a querer vivir «un futuro juntos» para el que no estábamos preparados por mucho que soñáramos con el. Si hubiéramos dejado que la pompa de jabón se rompiera, todo habría sido más feliz, el aire no se hubiera enrarecido y los problemas actuales no tenían de donde agarrarse.
Perdona si repetí la palabra «hubiera» 4 ó mas veces, es que tenía al pasado «jalándome» la ortografía.
Un cálido abrazo,
JF
Marymar
Lo triste del asunto (y me acabo de dar cuenta de que no escribí ni la enésima parte de lo que pienso al respecto porque sino el texto fuera muchísimo mas lúgubre) es que no me importa. Con el tiempo te acostumbras a que todos se vayan y tú te quedes, a que todos se alejen y no puedas hacer nada. Al menos yo me he vuelto súper fría por esto, sé que las personas con las que he pasado seis años en la uni luego de junio no las voy a ver más nunca, y he hecho las paces con eso. Juro que no me importa en lo más mínimo. Esta chica de la que hablo, pudiera aún estar hablando con ella, contándole de mi vida, preguntándole de la suya, qué hace, cómo está su familia, qué tal los chicos españoles… Pero la verdad es que no me interesa ni un poco, no me importa su vida, ni lo que hace, ni su familia, por eso la conversación fue súper escueta. De haberla alargado con una charla de las convencionales me hubiera sentido la persona más hipócrita del mundo, y ya eso sí no me lo permito…
Dacel Rake
Por eso, siempre trata de hacer que merezcan la pena el recuerdo que forjes. Aunque yo tengo amistades con más de 12 años, dos personas nada más, pero seguimos viéndonos, ya una vez cada par de meses, timbrándonos. No es lo mismo, nos tenemos más confianz, de esos doce años 9 han sido estudiando en lugares diferentes, pero creo que nunca dejamos de ser extraños.